El confinamiento por la COVID-19, la desaceleración económica en Estados Unidos y el freno de las mercancías de México a esa nación, han generado una crisis en el país que los empresarios esperan revertir tras las inversiones que se logren en el sector más relevante en materia económica: el energético.
Desde 2018 los inversionistas esperan saber el rumbo que tendrá el sector energético en México, que atrae grandes inversiones, el desarrollo de grandes obras y el impulso económico al generar miles de empleos. El país está viviendo un momento relevante al comenzar a discutir la reforma eléctrica y el Gobierno tiene la posibilidad de mandar una señal de certidumbre a los inversionistas.
Claves del Programa Sectorial de Energía 2020-2024
En julio de 2020, en el DOF se publicó el Programa Sectorial de Energía 2020-2024. Dicho documento es el plan maestro de la planeación de la política energética nacional para ese periodo de tiempo. La Secretaría de Energía es la responsable de conducirla.
El programa contempla seis objetivos prioritarios que la política energética debe alcanzar para el año 2024, los cuales tienen asociadas metas que medirán el cumplimiento de dichos objetivos.
En resumen, los objetivos del Plan Sectorial de Energía son:
- Alcanzar y mantener la autosuficiencia energética.
- Fortalecer a las Empresas Productivas del Estado EPE.
- Organizar las capacidades científicas, tecnológicas e industriales para la transición energética.
- Elevar el nivel de eficiencia y sustentabilidad en la producción y uso de las energías.
- Asegurar el acceso universal a las energías.
- Fortalecer al sector energético nacional para que constituya la base que impulse el desarrollo del país.
¿Qué ha pasado con el sector energético en México en los últimos dos años?
Si bien el objetivo general es optimista, desde 2019 a 2020 no ha habido avances en las metas planteadas, primero por el aumento de los brotes de COVID-19 y por el gasto que ha hecho el Gobierno en vacunas para inmunizar a la población.
También, la tendencia decreciente de la producción petrolera, y la falta de inversión del sector, junto con los problemas financieros de Pemex, son factores que comprometen el avance de las metas.
Asimismo, el aumento de los ingresos energéticos no es un escenario que contemple la Secretaría de Hacienda para este año, de hecho, estos son inferiores con respecto a lo que se estimó desde 2020.
Finalmente, las medidas que se han emitido en materia eléctrica dificultan el cumplimiento de las metas de energía limpia.
Ante esto, no perdamos de vista que las economías del mundo están cambiando, están asumiendo riesgos en las inversiones en materia de movilidad económica y, por la pandemia, en algunos Estados los mercados se están colapsando.
Por ello, el resultado de las discusiones de la reforma eléctrica que ya han comenzado será sumamente importantes.